La sudoración de los pies es una reacción habitual, especialmente cuando hace calor, practicamos deporte, caminamos durante muchas horas o utilizamos calzado cerrado. Sin embargo, cuando la humedad permanece dentro de los zapatos durante demasiado tiempo, puede generar incomodidad y favorecer la aparición de mal olor.
El olor no procede únicamente del sudor. Habitualmente se relaciona con la acumulación de sudor y bacterias, aunque algunas infecciones por hongos también pueden provocarlo.
Mantener una rutina adecuada de higiene, elegir correctamente los calcetines y permitir que el calzado se seque son algunas de las medidas más sencillas para conservar los pies frescos y cómodos.
¿Por qué sudan tanto los pies?
Los pies permanecen cubiertos durante buena parte del día. Los calcetines y el calzado crean un entorno cerrado en el que el calor y la humedad pueden acumularse con facilidad.
La sudoración puede aumentar durante el ejercicio, en los meses cálidos, en jornadas laborales prolongadas o al utilizar zapatos poco transpirables.
Algunas personas presentan una sudoración mucho más intensa de forma habitual. Cuando es excesiva y persistente puede tratarse de hiperhidrosis, una situación que debe ser valorada por un profesional sanitario cuando afecta significativamente a la vida diaria.
¿Por qué aparece el mal olor?
El sudor por sí mismo no siempre tiene un olor intenso. El problema suele aparecer cuando permanece acumulado en la piel, los calcetines o el interior del calzado y entra en contacto con bacterias.
Utilizar durante varios días los mismos zapatos sin permitir que se sequen puede mantener la humedad en el interior. También puede ocurrir cuando se usan calcetines que absorben el sudor, pero tardan demasiado en secarse.
Los ambientes cálidos y húmedos también favorecen determinados problemas de la piel. Por ello, resulta importante secar bien los pies y prestar especial atención al espacio entre los dedos.
Lava y seca correctamente los pies
Una rutina diaria sencilla ayuda a controlar la acumulación de sudor.
Los pies deben lavarse con agua y un producto suave, prestando atención a la planta y a las zonas situadas entre los dedos. Después es importante secarlos completamente, especialmente en los espacios interdigitales.
No es recomendable dejar los pies húmedos antes de ponerse los calcetines. Incluso una pequeña cantidad de humedad puede permanecer atrapada dentro del calzado durante varias horas.
En días especialmente calurosos o después de practicar deporte, puede ser conveniente repetir la limpieza al finalizar la actividad.
Cambia los calcetines diariamente
Los calcetines deberían cambiarse todos los días y siempre que queden muy húmedos después de una actividad intensa.
Las personas que sufren una sudoración abundante pueden necesitar cambiarse más de una vez durante la jornada. Las recomendaciones del NHS señalan que, en casos de hiperhidrosis, puede ser conveniente realizar al menos dos cambios diarios.
Llevar un par de repuesto en la mochila, en el coche o en el lugar de trabajo es una solución sencilla cuando se pasan muchas horas fuera de casa.
Alterna el calzado
Los zapatos absorben parte de la humedad generada durante el día y necesitan tiempo para secarse.
Siempre que sea posible, evita utilizar el mismo par de zapatos durante varios días consecutivos. Alternar dos o más pares permite que el interior se ventile y se seque mejor.
Después de hacer deporte, conviene sacar las plantillas cuando sea posible y dejar las zapatillas en un lugar ventilado. No deben guardarse húmedas dentro de una bolsa cerrada.
También es recomendable comprobar periódicamente el estado de las plantillas. Cuando acumulan olor, se deforman o permanecen húmedas durante demasiado tiempo, puede ser necesario limpiarlas o sustituirlas.
Utiliza calzado transpirable
El calzado debe adaptarse correctamente al pie y permitir cierto nivel de ventilación.
Los zapatos fabricados con materiales poco transpirables pueden dificultar la evaporación del sudor. En cambio, los materiales ventilados o transpirables ayudan a reducir la sensación de calor.
La talla también influye. Un zapato demasiado estrecho limita el espacio interior, aumenta la presión y puede generar una mayor sensación de calor.
En el caso del calzado deportivo, debe elegirse un modelo específico para la actividad realizada y dejar suficiente espacio para los dedos.
Talcos y productos para controlar la humedad
Los talcos y polvos absorbentes pueden ayudar a mantener una sensación más seca dentro del calzado. Se aplican siguiendo las indicaciones del fabricante y siempre sobre los pies limpios y secos.
También existen productos antitranspirantes específicos para los pies. A diferencia de los desodorantes, cuyo objetivo principal es reducir o disimular el olor, los antitranspirantes están destinados a controlar la producción de sudor.
Antes de utilizar cualquier producto, es conveniente comprobar que sea adecuado para la piel y evitar aplicarlo sobre heridas, grietas o zonas irritadas, salvo que las instrucciones indiquen expresamente lo contrario.
Cuidados durante el deporte
Cuando realizamos running, senderismo, ciclismo u otras actividades prolongadas, la combinación de calor, sudor y movimiento puede aumentar la incomodidad.
Antes de comenzar, los pies deben estar completamente secos. Los calcetines tienen que quedar bien colocados y sin arrugas, y las zapatillas deben estar limpias y ventiladas.
En rutas largas puede resultar útil llevar calcetines de recambio. Cambiarse cuando están mojados ayuda a recuperar una sensación más cómoda y reduce el tiempo durante el que la piel permanece expuesta a la humedad. Mayo Clinic también recomienda sustituir los calcetines húmedos por unos secos para reducir el riesgo de ampollas.
Al finalizar la actividad, es recomendable quitarse las zapatillas cuanto antes, lavar los pies y dejar que el calzado se ventile.
No olvides las zonas entre los dedos
La humedad puede acumularse fácilmente entre los dedos, una zona que a veces no se seca correctamente.
Después de ducharse, es importante pasar la toalla cuidadosamente por estos espacios. No es necesario frotar con fuerza, pero sí asegurarse de que no queden húmedos antes de ponerse los calcetines.
Las cremas hidratantes destinadas a la planta o a los talones no siempre deben aplicarse entre los dedos, ya que pueden mantener demasiada humedad en esa zona. En caso de duda, deben seguirse las instrucciones del producto.
¿Cuándo conviene consultar a un profesional?
Es recomendable solicitar asesoramiento médico o podológico cuando la sudoración es excesiva, aparece de manera repentina o no mejora con las medidas habituales.
También debe consultarse cuando existen picor intenso, descamación, grietas, heridas, cambios en las uñas, dolor, inflamación o un olor persistente acompañado de alteraciones en la piel.
Las personas con diabetes, problemas circulatorios o pérdida de sensibilidad en los pies deben extremar las precauciones y evitar tratar lesiones por su cuenta.
Una rutina sencilla para mantener los pies frescos
Controlar la humedad requiere constancia, pero no necesariamente una rutina complicada.
Lavar y secar bien los pies, cambiar los calcetines, alternar el calzado y elegir productos adecuados puede mejorar notablemente la comodidad diaria.
PiesComodos dispone de calcetines para diferentes actividades y grosores, además de talcos, productos antitranspirantes, sprays, cremas y plantillas orientados al cuidado diario y deportivo de los pies.
Cuidar los pies no solo consiste en actuar cuando aparece una molestia. Una correcta prevención ayuda a mantenerlos secos, cómodos y preparados para afrontar el trabajo, los entrenamientos y las caminatas del día a día.
